SILERE: EL SILENCIO EN MOVIMIENTO

Silere, por Ricardo Zapata, ha sido una aventura inusual de apreciación hacia el impacto que tiene el silencio sobre el individuo, nosotros como espectadores. Donde parte de una idea, una premisa, un concepto como el silencio como sonoridad, a su vez que crea una antítesis explorando lo visual. Dándonos una probada de que en la rama experimental, no hay reglas, uno crea su propia realidad en sus obras, sin lineamientos y aún teniéndolos, se decide romper con la norma del crear actualmente.

Uno de los primeros indicios que me gustaría analizar y detallar de este cortometraje, además de ahondar en los conceptos del silencio y la imagen, es el mismo título “Silere” que en latín significa: “Permanecer en silencio”, como premisa base para inducirnos en el plano atmosférico de la obra, una marea solemne silenciosa de la imagen y su propósito.

Imagen y silencio, hablar de estos conceptos por separado me parece inadecuado, porque uno depende del otro. A pesar de sus diferencias en cuanto a su propio existir y ser concebidos, sus balances pendulares opuestos bailan al unísono para mostrar este juego visual. Acompañado de una fotografía fría, con esos destellos que dan recuerdos a un despertar matutino o una siesta nublada.

Silere nos presenta una propia y única experiencia del vivir armonioso, en este caso de la apreciación de los momentos silenciosos, donde dejamos que nuestra mente, nuestro cuerpo, nuestro ser se desenvuelva ensimismadamente y unificado con el entorno, la realidad y nosotros como espectadores.

Dotado de un recorrido pacífico a través de imágenes que se nos desenfocan, se diluyen y se ensamblan a lo largo del camino, nos ponen a nosotros como los navegantes cuánticos en la abstracta, pasajera y la ilustre polarización de lo vivido en lo cotidiano. Nuestros rincones del sueño, nuestras sábanas, protectoras tangibles donde las realidades son ilimitadas.

Escrito por: Dantyko Rose

@dantyko.rose