A LAS IDEAS LES CUESTA MORIR: UN VIADUCTO IDÍLICO

A las ideas les cuesta morir, por Erica Navarro, propone un experimento visual fotográfico; inspirada por Isaac Asimov, que nos muestra el transicionar y el proceder idílico a través de la imagen. Ensayo del inusual comportamiento que éstas pueden llegar a ser, y cómo acústicamente nos reflejamos en el ritmo ambivalente, sobrepuesto, a veces contradictorio del mundo de las ideas.

El cortometraje no tiene un protagonista, porque nos pone a nosotros como esa figura actante, transicionando y viendo la evolución visual que vamos experimentando a lo largo del filme. Desde fragmentos donde se hace un uso literario para poner en escena el discurso de las ideas, tanto secuencias que dan un recuerdo a un stop-motion fotográfico.

Misma fotografía que no tiene miedo a presentarte puestas en escenas urbanas, con un manejo desde los tonos medios y altos contrastes en blanco y negro, dobles exposiciones, tanto en imagen como texto. Un montaje que transgrede lo cotidiano de mostrar en pantalla lo que se quiere transmitir hacia al espectador, misma que acompaña con un diseño sonoro que ronda lo realista mágico, hasta lo más oscuro de los trayectos y vacíos ideales que puede rondar en la mente.

Si en algo me gustaría hacer un énfasis para este cortometraje, es el manejo constante de texturas, pero me gustaría hablar de la secuencia de la mitad del filme. Se nos presenta como un arco secuencial de un árbol, y con una sonoridad tan envolvente a su naturaleza. Dentro de ese crujir, estalla un gatillo denso hacia la misma superposición visual, sonora e ideal de lo percibido, que resulta en una travesía profunda, donde las mismas texturas actúan como guías compositivas de las ideas y su propósito infinito navegando por la eternidad de la existencia. Misma experiencia conlleva a un shock psíquico del mundo material al mundo imaginario, y su influencia directa o indirecta, consciente o inconsciente, en la interpretación de cada espectador.

A las ideas les cuesta morir, por el interminable proceso divergente, donde navegamos sin fin, a veces con un propósito, pero que a veces empiezan a llegar más y más. Entonces desatamos nuestros propios clavados inesperados hacia el fondo, donde nos perdemos, en ese valle idílico, dónde las ideas navegan en el maremotriz campo vasto, que es nuestra mente.

Escrito por: Dantyko Rose

@dantyko.rose