EVOLVEM: LA CORPOREIDAD POÉTICA DE UNA RELACIÓN Y LA DUALIDAD COMPLEJA

Evolvem, creado por Ana Meraz, ha sido un viaje hacia el choque de seres creando y formando una ambivalente ruta de órbitas de las emociones de una relación. Desde el inicio, con una puesta en escena muy amena, la iluminación natural difumina la brevedad de los sucesos del ser humano, como si se tratase de un recuerdo imaginario de la trayectoria de vida del amado y del yo.

La voz en off crea una atmósfera disociativa de los sucesos mostrados en pantalla y de nuestra protagonista como testigo del sentir y proyección del otro lado de la relación amorosa, en sintonía con una musicalización que da recuerdos a una nostalgia linda de apreciar pero que rechaza la turbulenta marea del sentir dual.

Pero aún con esa separación de narrar y  proyectar visualmente, comulgan en la complejidad del choque de ideas, pensamientos, emociones de los personajes y lo vivido en su breve historia, o lo que nos llega a contar Meraz de ella. Representando qué cosas deseamos, pero a su vez cuáles no podemos controlar, y cómo lidiamos con lo que se desea y no, cómo se estrellan, se mezclan y separan, cíclicamente, principiando y finalizando.

Sin duda uno de los momentos que en mi opinión es digno de ser apreciado es la segunda mitad del cortometraje, pero este espacio no lo usaré para spoilear, mejor contaré lo que me hizo sentir genuinamente. 

Un florecer continuo, corpóreo, de la fusión y rechazo del deseo, como un bello acto de diálogo danzante que debate, arrebata, se diluye y se ensambla en la dualidad del ser y su continuidad trascendental a través del tiempo. Sincrónica batalla con una canción que despedaza y unifica el sentimiento contradictorio del querer. Jugando con planos abiertos hasta close-ups, desde cámara en mano hasta tomas estáticas, dualidad visual y narrativa simultánea.

Prueba irrefutable de que se clarifica como una muestra del potencial cinematográfico regiomontano.

Escrito por: Dantyko Rose

@dantyko.rose